La Barbarie

Blog de Acción Popular Nacionalista

9.06.2006

Criminales

CRIMINALES

La escueta noticia dice que unas 57 personas, la mayoría niños, han sido muertos por las bombas israelíes en Qana, Líbano. A nosotros nos cuesta y nos repugna atenernos solamente a la noticia periodística. Porque con este hecho, los criminales sionistas colman nuevamente la copa de sus iniquidades. No es la primera vez. Seguramente no será la última. Pero con los hechos que se van repitiendo en estos últimos días, está cayendo a pedazos la careta de unos degenerados que pretendieron jugarla de víctimas, cuando toda su historia está manchada con crímenes, genocidios y la más absoluta falta de moral de cualquier tipo. ¿Qué diferencia a estas víctimas de otras víctimas producidas por el imperialismo en otras partes del mundo? ¿Qué diferencia hay entre los muertos de Qana con los de My Lai, Hiroshima, Nagasaki, El Salvador, Nicaragua, el Congo, la Argentina, Chile? Los sionistas, que durante años batieron el parche de las víctimas del nazismo, y se encaramaron sobre estos cadáveres para montar un estado terrorista, criminal, racista, monstruoso, hoy vuelven a demostrar que son tan asesinos como los que denunciaban. Y los crímenes por los que antes derramaban lágrimas de cocodrilo y se desgarraban hipócritamente las vestiduras, hoy los cometen ellos. Y se ensañan, para colmo de males, sobre los más indefensos entre los indefensos: los niños, los viejos, los discapacitados, la población civil. Los pobres que no tienen forma de escapar, porque no tienen ni donde ir ni en que ir. Los que fueron víctimas, hoy son victimarios, y superan en crueldad y racismo a sus victimarios de ayer.

Esto se produce por venganza, uno de los sentimientos más miserables que puede tener el ser humano. Pero, ¿venganza de que, si los libaneses muertos no les habían hecho absolutamente nada?. Venganza por no haber podido humillar a un pueblo. Venganza por la resistencia heroica y digna de los milicianos que no se dejaron patotear y dijeron “de aquí no pasan”, y no pasaron. La actitud digna de un pueblo que está harto y no permite más que se lo expulse impunemente de sus casas y de su tierra…
Y entonces, como hace siempre el imperialismo, cuando no puede con los combatientes, hace lo que hacen los impotentes, los cobardes: masacrar a quienes están desarmados. Esto es lo que hicieron en Vietnam, lo que hicieron en Latinoamérica, en todo el mundo. No pueden soportar que alguien les presente pelea, y mucho menos, que le gane.

Porque ustedes, señores sionistas, deben darse cuenta que ya perdieron. No pudieron avasallar al pueblo de un pequeño país, no pudieron doblegar a sus bravos combatientes, y para colmo de males, se les ha caído la careta del disfraz que tan puntillosamente cultivaron durante cien años: ustedes no son víctimas, son asesinos seriales, igual que los norteamericanos y británicos, sus socios en todas las tropelías. Porque ustedes son victimarios de los propios judíos, de los verdaderos, de los que creen. Ustedes no creen más que en el negocio y en su voluntad enfermiza de poderío. A esos judíos a los cuales ustedes oprimen, chantajean, confunden y manejan inescrupulosamente, impidiéndoles todo tipo de opinión libre e integración nacional.
Estamos en un lugar de Hispanoamérica llamado Argentina. Un lugar donde siempre se recibió a las gentes del mundo sin discriminarlas por el color de la piel, sus creencias o su origen étnico. Y alarma, francamente alarma, el silencio sepulcral de los organismos institucionales de la colectividad judía. Ni la AMIA, ni la DAIA, ni el Gran Rabino, ni cualquier rabino, órgano periodístico u órgano de cualquier tipo de esta colectividad, dicen nada sobre estas masacres. Y el que calla, otorga. Y el que otorga, se hace cómplice.

Ya no se puede callar. No podemos callar nosotros, por eso escribimos. No puede callar la colectividad judía de la Argentina. Y no puede callar tampoco el gobierno argentino. Los llamamientos por la paz, con todo y ser respetables, no alcanzan. Y no alcanzan porque pedir por la paz, así, en general, termina por equiparar a víctimas con victimarios. Y aquí hay víctimas – los libaneses patriotas que resisten la ocupación de su Patria y los palestinos y libaneses inermes que son masacrados – y victimarios – los sionistas imperialistas criminales. Callarse es aprobar la agresión y la matanza. Callarse es mostrar que se tiene la cola sucia y se está del lado de los agresores. Y el pueblo argentino ya está tomando debida nota de todas las actitudes.
Elevamos una oración por las víctimas inocentes. Y expresamos nuestra solidaridad y admiración por un pueblo digno y valiente que no se deja atropellar y resiste la prepotencia sionista.

Rubén Tamborindeguy
Bs. As., 30/7/ 2006